Violencia simbólica: qué es y cómo impacta en el ámbito laboral

Violencia simbólica: qué es y cómo impacta en el ámbito laboral

Entendemos la violencia simbólica como aquella que transmite y reproduce la dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos.

Con frecuencia, esta violencia pasa desapercibida ya que solemos naturalizar e internalizar determinadas conductas y comportamientos que hemos aprehendido a lo largo de nuestras vidas, sin tener conciencia de ello, y que luego reproducimos a través de diferentes expresiones, como el menosprecio moral, el control económico, el control de la sociabilidad, la descalificación intelectual y la descalificación profesional.

Cómo impacta la violencia simbólica en el desarrollo profesional

Dentro de los espacios de trabajo pueden darse situaciones de violencia simbólica como cuestionamientos, chistes, burlas y discriminación que pueden afectar el desarrollo profesional e intelectual de las personas, en detrimento de su desempeño y de sus condiciones laborales.

Actualmente, se conoce que la violencia simbólica en el trabajo impacta de manera diferencial según el género, siendo las mujeres o personas de otras identidades de género las más afectadas.

En este sentido, se les suele exigir cierta presencia, incluso se espera que desempeñen tareas adicionales a sus funciones y que estén relacionadas a lo doméstico como, limpieza, decoración, organización, etc.

Asimismo, se las pone a prueba en aspectos como proyectos de pareja, crianza, cuidado de hijos que no tienen el mismo peso que al momento de poner a prueba a las personas del sexo opuesto.

Ejemplos para entender mejor la violencia simbólica

  • En los hogares: este tipo de violencia se ve en la división de tareas. Si bien hoy en día el feminismo ha avanzado en derribar los estereotipos de género, durante mucho tiempo se creía –e incluso algunos lo siguen creyendo- que solamente las mujeres debían ser las encargadas de las tareas domésticas, de cuidar a los niños y a los adultos mayores.
  • En el mundo de la política: aquí muchas mujeres suelen definirse primero como madres, y luego en función de su cargo público; mientras que, por otro lado, es muy difícil encontrar hombres que se definan primero como “padres” y, en segundo lugar, en función de su cargo público.
  • En los medios de comunicación: la violencia simbólica está presente en los programas de TV, radio, diarios, revistas y también en las redes sociales, a través de la reproducción de estereotipos, de la cosificación de las mujeres, y de la difusión de contenidos discriminatorios y ofensivos contra las distintas identidades de género.

La violencia simbólica no se ve, pero se siente, existe y se expresa en el lenguaje, en los gestos y en las acciones. Su efecto se reproduce y se interioriza, a veces sin darnos cuenta.

Por eso es tan importante reflexionar sobre esta problemática con el objetivo de promover espacios de trabajo inclusivos y libres de violencia.

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